Quito conmemoró el Arrastre de Caudas este Miércoles Santo, un ritual único del mundo donde clérigos arrastran largas colas negras en procesión solemne, mientras el arzobispo conecta la tradición con la urgencia de la justicia social.
Tradición Histórica y Reflexión Contemporánea
Desde 1550, la capital ecuatoriana ha honrado este Miércoles Santo con una ceremonia que fusiona fe, historia y denuncia social. La Catedral Metropolitana de Quito acogió a autoridades municipales y al monseñor Alfredo Espinoza de los Monteros, quien presidió un evento cargado de simbolismo religioso y mensaje de paz.
El Mensaje del Arzobispo: Justicia y Esperanza
- Monseñor Espinoza vinculó el ritual con la lucha contra la violencia que afecta al país.
- Recordó el asesinato del padre Maximiliano Estupiñán, señalando que "no podemos callar cuando la sangre inocente clama al cielo".
- Invitó a la comunidad a elegir entre el miedo o la esperanza, promoviendo la denuncia de injusticias.
El Rito del Arrastre de Caudas
Este evento es una apoteosis fúnebre a la Cruz Redentora, donde el cabildo de canónigos, vestidos con capas negras con largas colas que simbolizan los pecados del mundo, los arrastran por el suelo. La procesión se acompaña de marchas fúnebres interpretadas por el órgano de la catedral, creando un ambiente de recogimiento y reflexión. - afhow
El momento culminante de la ceremonia es cuando el Arzobispo ingresa con la Lignum Crucis, la verdadera cruz que contiene una astilla del madero de la Cruz de Cristo, cerrando un ciclo de siglos de tradición religiosa en Quito.